Un pararrayo en la cima de la torre Eiffel

Los rayos y la Torre Eiffel

Viernes 14 Junio 2019

Modificado el 14/06/19

A las tormentas parisinas les encanta la torre Eiffel. Y sin embargo, no son nada peligrosas ni para los visitantes, ni para su estructura. Le explicaremos por qué.

¡Entre la Torre Eiffel y los rayos hay una larga historia! Desde su nacimiento en 1889, el monumento «atrae» los rayos durante las tormentas e incluso hace de pararrayos para su zona: recibe una media de 5 impactos al año. Y sin embargo, no le afectan ni presentan ningún tipo de riesgo para el público. 

La Torre Eiffel está naturalmente vinculada a la tierra, gracias a su estructura. Al tratarse del punto más elevado de París, es un objetivo fácil para los rayos, que suelen tomar el camino más sencillo y rápido hacia la tierra. Máxime teniendo en cuenta que está construida con hierro pudelado. Y el metal es considerado como un material muy conductor. 

Gustave Eiffel había pensado en todo

¡Pero desde su construcción, Gustave Eiffel había pensado en todo! Así, instaló 4 pararrayos en la cima, una especie de escobas de cobre dirigidas hacia el cielo. Igual que en los edificios, estos pararrayos están unidos a cables aislados que bajan hasta el suelo para garantizar que se disperse la electricidad.  

Cuando los rayos no impactan en los pararrayos de la cima, también pueden alcanzar la antena de la cima o el armazón de vigas de la estructura. En este segundo caso, el armazón de vigas de la Torre protege y actúa como una jaula de Faraday: una especie de recinto metálico que vehicula la energía del rayo hacia el suelo, únicamente en la parte exterior del edificio. Afortunadamente, el público no tiene acceso a estas vigas exteriores, por lo que los visitantes que se encuentran en la Torre cuando hay tormenta no corren ningún peligro. 

 

 

Para la conservación y el buen funcionamiento de los sistemas eléctricos del monumento, se han instalado pararrayos en los cuadros eléctricos y en los circuitos o se han añadido cables de cobre. Se trata de limitar las sobretensiones que podrían perturbar el funcionamiento general y respetar las recomendaciones de las normas en vigor. 

Estos circuitos de tierra cuentan con contadores de impactos de rayos que permiten que los electricistas de la Société d'Exploitation de la Tour Eiffel (SETE) hagan las comprobaciones necesarias cuando se estime pertinente. 

Claro está que la Torre Eiffel no es la única construcción elevada de París a la que le afectan los rayos, ¡ni mucho menos! En cada tormenta, ello depende de la cantidad de nubes y de la actividad eléctrica en el cielo cerca de los puntos altos de París.

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